Vivir con Alegria y Compromiso: Recordando a nuestras colegas a quienes perdimos en Guatemala

19 de Abril, 2019
Por David B. Mattingly, el Vicepresidente de Programas del Fondo.

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La semana pasada viajé a Guatemala y a México para rendir homenaje a cuatro brillantes amigos grandes defensores de los derechos humanos quienes fallecieron en un terrible accidente automovilístico: Ana Paula Hernández, Oficial de Programas para América Latina del Fondo para los Derechos Humanos Mundiales, nuestra consultora para Honduras, Sally O’Neill; nuestro chofer de confianza Daniel Tuc, y Ana Velásquez del Consejo de Pueblos Maya de Guatemala. Durante un de intenso momento de duelo personal, me siento agradecido por haber estado rodeado de amigos y colegas cuyas vidas fueron transformadas por estas cuatro personas. El recibir cientos de mensajes de condolencia y ver a decenas de personas en los homenajes fue un gran consuelo para mí, así como un testimonio de cuanto significaron ellos para tantos.  

Daniel era un miembro importante de la comunidad de derechos humanos y de la familia del Fondo para los Derechos Humanos Mundiales. Fue una presencia constante a lo largo de más de 15 años, y al pasar tantas horas juntos viajando por Guatemala, desarrollamos una conexión personal que guardo conmigo.

Sally, cuya labor en defensa de los derechos humanos abarca más de cuatro décadas, estaba muy comprometida con la región, y desbordaba calidez, un sentido del humor y un estilo impecable. Aprendí mucho de ella durante el tiempo en que trabajamos juntos y será por siempre una inspiración para mí.

No tuve la oportunidad de conocer a Ana, pero por lo que sé acerca de su vida y su activismo, estaba dedicada a defender su comunidad, así como a otras comunidades. Su prometedora labor fue interrumpida demasiado temprano.

Ana Paula era mi colega y mi amiga del alma. Ella se hizo cargo del programa de apoyo para América Latina que yo venía manejando y lo convirtió en uno de los más estratégicos y creativos de la región. Ana Paula era una verdadera aliada de los defensores y del movimiento por los derechos humanos. Los dirigentes de las organizaciones con quienes trabajaba buscaban su consejo de forma constante, así como en momentos de crisis. Extrañáremos su liderazgo. 

Personalmente, Ana Paula me acompañó en momentos difíciles y también estaba siempre dispuesta a celebrar en los buenos momentos. Era franca, auténtica, demostrando un interés constante por saber de mí, aun cuando estábamos lejos. Ella vivió la vida a plenitud y con una gran alegría, y es difícil imaginar no contar con su presencia inspiradora en mi vida.

La infatigable dedicación de Ana Paula y Sally a los derechos de las personas y de las comunidades a lo largo de México, Guatemala, Honduras y El Salvador, fue la base sobre la cual se desarrolló la dirección estratégica del Fondo en la región. Es difícil en estos días de luto pensar en cómo seguir adelante, sin embargo, debemos hacerlo. Es lo que ellas hubiesen querido que hiciéramos y es la mejor forma de hacer honor a su memoria.   

En estos momentos el apoyo a Guatemala es crítico, en vista del empeño del presidente Jimmy Morales y sus aliados por eliminar los pocos controles a su autoridad existentes. Nuestra campaña para apoyar a los activistas sobre el terreno para que puedan permanecer a salvo y seguir haciéndole frente a este intento por consolidar el poder—lo cual era una prioridad para Ana Paula y para Sally—continúa. Seguiremos utilizando las redes sociales del Fondo, en particular Facebook y Twitter, para ayudar a mantener a nuestros amigos y aliados informados de las últimas noticias y acerca de cómo ayudar.

Si bien no existe una mejor forma para honrar a Ana Paula y Sally que seguir avanzando los movimientos en América Latina por la justicia y la igualdad, hacerlo requiere una increíble fortaleza. Agradezco a mis colegas por su extraordinaria dedicación al coordinar comunicaciones y colaborar con las organizaciones que apoyamos, a la vez que sufren la pérdida de sus amigas y colegas. Y agradezco a la comunidad de derechos humanos, dentro y fuera de la región, por su apoyo y solidaridad mientras continuamos la lucha que tanto significó para aquellos seres que hemos perdido.

Nuestros corazones están apesarados, pero nuestra determinación se mantiene firme. Descansen en el poder, Ana Paula, Sally, Daniel, y Ana. Sus legados seguirán viviendo a través del trabajo del Fondo y de nuestros aliados en la región y más allá.