México

Temas prioritarios

  • Estado de Derecho
  • Derecho al territorio y los recursos naturales
  • Derechos de las comunidades indígenas
  • Seguridad de defensores y defesoras de los derechos humanos
  • Derechos de la mujer

Comienzo del programa: 2003

La imagen internacional de México, que muestra una democracia moderna comprometida a luchar contra la corrupción, y su política exterior progresista intentan desmentir un triste historial doméstico de violaciones a los derechos humanos. A pesar de las promesas del gobierno de reforzar el Estado de Derecho, poner un alto a la desenfrenada violencia, y promover la estabilidad en el país, los ciudadanos mexicanos continúan sufriendo una crisis de violencia y desapariciones forzadas. En lugar de avanzar en los temas de derechos humanos, las reformas aprobadas en el Congreso han significado un gran retroceso, especialmente en cuanto a la protección de las y los trabajadores y campesinos.

Comenzamos nuestro trabajo en México en el 2003, cuando, tras más de setenta años de un gobierno regido por un solo partido, los grupos de derechos humanos tuvieron la oportunidad sin precedentes de acercarse a un nuevo gobierno, y abordar violaciones anteriores. Nuestra estrategia inicial se enfocó en reforzar la capacidad institucional de las organizaciones, para que pudieran aprovechar esta oportunidades para un dialogo constructivo. Priorizamos el apoyo a organizaciones trabajando en incrementar el acceso a la justicia para las mujeres, comunidades indígenas, y migrantes, así como todas aquellas que buscaban promover los derechos a la tierra y a los recursos naturales, a la salud, y al trabajo. A pesar de algunas señales iniciales de cambio, los avances en México han dado marcha atrás. Mientras el Estado intenta contener al crimen organizado, la violencia ha incrementado por diversas razones interrelacionadas; intentos fallidos por fortalecer a las fuerzas policiales; impunidad y corrupción generalizada; infiltración del crimen organizado en fuerzas de seguridad y en todos los niveles de gobierno; y el aumento de dudosos proyectos de desarrollo en comunidades rurales e indígenas. Los activistas que trabajan en este ambiente se encuentran ahora bajo ataque, enfrentado difamaciones, criminalización y violencia.

Nuestra estrategia

La estrategia del Fondo para los Derechos Humanos Mundiales se ha adaptado a fin de responder a estos desafíos. En respuesta a la violencia en alza, estamos proveyendo apoyo de emergencia y facilitando la coordinación entre nuestros donatarios para que puedan construir estrategias a nivel nacional. Esta construcción de coaliciones ha sido particularmente importante para nuestros donatarios que trabajan por el derecho al territorio y los recursos naturales. Nuestros donatarios están lanzando una campaña regional contra la compañía minera multinacional Goldcorp debido a los problemas de salud que causó, y sigue causando, en las comunidades donde están o estaban localizadas sus minas. Otro factor que ha favorecido el éxito de nuestros donatarios ha sido el enfocarnos en fortalecer sus capacidades, particularmente en el ámbito de la incidencia . Hemos provisto a los activistas de herramientas necesarias para presionar a tomadores de decision a adoptar reformas importantes, incluyendo el mejoramiento al sistema de justicia penal, legislación que protege a la mujer en casos de violencia por razones de género, y reformas constitucionales que le otorgan la misma jerarquía a los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en tratados internacionales –los pilares que sostienen a una sociedad basada en la rendición de cuentas y la transparencia, la justicia y la equidad.