La respuesta de una defensora al llamado del Relator Especial de la ONU para acabar con la violencia en contra de los defensores del medio ambiente

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1 Noviembre 2016

De Claudia Virginia Samayoa, fundadora y coordinadora general de la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos – Guatemala (UDEFEGUA).

 

El 21 de octubre del 2016, el Relator Especial para Defensores de Derechos Humanos de las Naciones Unidas presentó un contundente informe sobre la gravísima situación de las personas que defienden el medioambiente.  Ya no hay como ocultar la situación con el dedo de la impunidad y el silencio con las que los gobiernos del mundo, en particular de América Latina y Asia han tratado de hacer.

El Sr. Michele Forst claramente señala que de continuar esta tendencia los objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible no serán alcanzados.  Él literalmente señala que “Ese futuro y esos objetivos están condenados al fracaso si las personas y los grupos que ocupan la primera línea de defensa del desarrollo sostenible no están protegidos a nivel nacional, regional e internacional.”

Como dicen en mi tierra ‘Más claro no canta un gallo’.   La grave situación de los ambientalistas y de las comunidades que defienden su territorio ante posibles daños irreparables producidos por el modelo de producción actual pone en riesgo el futuro de todas y todos.  La conexión entre defensores y defensoras de derechos humanos y el futuro de la humanidad queda claro.

El informe señala con claridad que uno de los grandes obstáculos para proteger a los defensores y defensoras es la estructura de relaciones de poder que existe al nivel del mundo.   A pesar de las declaraciones de la Asamblea General y de los Principios Voluntarios de Empresas y Derechos Humanos, tanto las empresas como los Estados continúan agrediendo.  El informe se introduce con el nombre de defensores y defensoras que han sido asesinados en los últimos meses luego de largos procesos de amenaza y criminalización así como intervención tanto de la Relatoría como de la comunidad internacional en su nombre.

El informe refleja la frustración y el enojo que se produce entre la comunidad de defensa de defensores y defensoras de derechos humanos, la impunidad y el cinismo con la que actúa el poder.   Es así como el primer nombre mencionado es el de Berta Cáceres, defensora hondureña, que a pesar de alertas urgentes, premios de reconocimiento, acciones de protección fue asesinada en marzo.  Menciona a Máxima Chaupe, defensora peruana, quien luego de recibir un premio fue agredida junto a su esposo en su casa y dejada gravemente herida.  Todo esto en el marco de una campaña de desprestigio a lo interno de su propia comunidad y del movimiento de derechos humanos peruano.

El Sr. Forst no puede quedarse callado y conmina a los Estados a realizar acciones efectivas de protección a defensores y defensoras del ambiente y a dejar de estigmatizarlos como ‘problemáticos’ y ‘enemigos del desarrollo’.   Solo la acción decidida de los Estados podrá detener esta espiral de violencia que afecta principalmente a Honduras, Guatemala, Perú, Colombia, Brasil y México.  Estos seis países latinoamericanos son parte de la lista de los diez países más violentos para ser defensor y defensora del ambiente.  Todos son países que tienen o dicen tener políticas de protección a defensores y defensoras de derechos humanos.

Como era de esperarse, el informe molestó a los Estados por su franqueza.  Sin embargo, dice la verdad y cómo tal debe ser un llamado para que la sociedad civil y las personas y organizaciones que defienden otros derechos humanos sean solidarios y apoyen las luchas por el ambiente en el marco de la integralidad y la interdependencia.

(English Version)